Juristas relevantes

 

Entrevista a Don José Francisco Carballo;  62 años de ejercicio en la profesión

 

 

 

 

 

 

                   "Conservo la ilusión de seguir poniéndome la toga,

                     desde que me la puse por primera vez en Cuba                 

                     el 9 de enero de 1943"

 

    El pasado día 28 de mayo tuvimos el enorme placer de entrevistar a D.José Francisco Carballo Pujals, abogado de 83 años que sigue en activo después de 62 años de ejercicio. Nos recibe en su sobrio despacho en el que destaca su máquina de escribir y una carpeta de expedientes que está revisando.

     Su lugar de trabajo es el que fue antiguo bufete de José Mario Armero en el que trabajó durante 30 años, desde que llegó a España procedente de Cuba, hasta que se cerró el bufete a finales del año 1998: “Armero era un gran negociador, no lo vi nunca con la toga, ni redactando escritos judiciales, era un gran middleman”. 

    En cuanto a su sobrio estilo de vida nos dice, “No uso tarjetas de visita, y el título lo tengo colgado porque alguien me dijo un día que sabía que no tenía título. A mi, hablar de mis logros no me gusta porque, como dijo Kelsen, las personas que se dan importancia lo hacen para disimular lo poco que valen”.

                                                       Hans Kelsen

     Estudió Derecho en el la Universidad de La Habana, compaginando los estudios con el trabajo, ya que trabajaba como corrector de pruebas de imprenta de la Universidad. “Tuve la suerte de terminar el número uno de mi promoción”. “Mi padre era de Galicia, maestro de una aldea de Orense del término municipal de Maceda, y mi madre catalana. La ilusión de mi padre era ser abogado. Yo no vivía para otra cosa que para estudiar. Terminé la carrera en 1942 y me dieron el premio Nacional de Cuba con 27 premios ordinarios y 2 premios extraordinarios. Hice un trabajo sobre Concepción Arenal y el premio fue ejercer de abogado de oficio. Ejercí durante dos años en la Audiencia Provincial de La Habana como abogado de oficio, en la sala de lo criminal. Luego me incorporé a un bufete hasta el 54, desde donde pasé a la Organización Julio Lobo como abogado de empresa, en la que trabajé en ramas muy variadas: mercantil, fiscal, accidentes de trabajo…” Recuerda a Carlos Rafael Menció, como penalista. Allí en Cuba también se cruzó con Jiménez de Asúa que, exiliado, daba charlas ya que no podía ejercer por no estar nacionalizado cubano. También escuchó a Hans Kelsen en inglés, la Teoría Pura del Derecho del que un profesor suyo había sido alumno en Viena. 

Código Penal 1870

    Una vez llegada la Revolución Cubana, trabajó en el Instituto Nacional de Reforma Agraria, en la sección azucarera, y posteriormente en la asesoría jurídica de la Empresa Nacional del Petróleo. Sobre la Revolución nos dice: “El Comunismo me parecía irrealizable desde el punto de vista económico, ya que suprime el estímulo económico del trabajo por el moral”.

     A los 47 años, el  21 de noviembre de 1968, llega a España: “No tuve demasiadas dificultades en cuanto a la legislación española, ya que en Cuba las leyes eran igual que en España: el Código Civil, el Código de Comercio, la Ley de Enjuiciamiento Civil,… excepto el Código Penal cubano que se redactó en el 1936 siguiendo la doctrina italiana de Ferri, antes regía el Código Penal español de 1870. En Cuba incluso, se citaba la jurisprudencia del Tribunal Supremo español, como vinculante hasta 1898 y a título ilustrativo en adelante

 

 

 

 

 

 

                                         "Mi lema ha sido siempre decir

                                                   la verdad al cliente"

 

    Cuando llegó a España, se encuentra sin posibilidad de contactar con nadie para encontrar trabajo, ya que don José Castán, conocido de su padre, y a quien solicitó ayuda, se había jubilado. Leyó un anuncio en un antiguo ejemplar de ABC: “Abogado busca secretario”,  redactó un currículum de media página y se dirigió al anunciante: el bufete Armero.

    Para convalidar el título tuvo que examinarse en Salamanca, en un solo día de toda la carrera. Ya una vez nacionalizado, se colegió en Madrid, en el año 1971.

     A nuestra pregunta sobre abogados que le hayan impactado nos dice: “Recuerdo a Pedrol Rius que era un hombre muy humano. También a José María Stampa Braun, al que tuve en contra en varios juicios, pero me hice amigo suyo, aunque yo no quise cambiar nunca de despacho”.

     Cuando le preguntamos sobre el ejercicio de la profesión nos dice sin dudarlo: “La cosa que más me gusta es ponerme la toga, desde que me la puse por primera vez en Cuba el 9 de enero de 1943. He ejercido en todas las ramas, aunque pensé en especializarme en Fiscal (nos enseña un diploma colgado en la pared), me gustan mucho los números”. Colabora en el suplemento “Su Vivienda” del periódico El Mundo, desde el año 98, retomando la colaboración que llevaba el bufete Armero.

    Nos reconoce que a lo largo de su dilatada carrera ha mantenido siempre sus principios profesionales: “Mi lema ha sido siempre decir la verdad al cliente. Como dicen los americanos, ‘a la larga produce dividendo’. Siempre he preferido más cantidad de clientes que cobrar mucho a unos pocos, pero sobre todo, he trabajado mucho, todavía trabajo hasta los sábados y domingos por la mañana. Nunca entro en polémica verbal en un juicio, prefiero poner la discusión por escrito”.  

    Sobre las frustraciones que haya sufrido en tan larga vida profesional nos dice: “A veces decepciona que no te hagan caso. Pero hay que olvidar los asuntos pasados, como dice el lema, defiéndelos como propios y piérdelos como ajenos, como según me comentó una vez un Magistrado”. 

Catedral de La Habana (Cuba)

    Nos despedimos del señor Carballo, no sin antes preguntarle por las diferencias entre el ejercicio entre España y Cuba: “Aunque la legislación era similar, el trabajo era diferente: estaba acostumbrado al team work americano”, y le inquirimos acerca de cómo ha visto la evolución experimentada en España: ”En España, el ejercicio ha cambiado bastante, sobre todo, con el incremento de la oralidad en el proceso. He ejercido en toda España, pero donde más me gusta es en el foro catalán, son muy estudiosos y precisos en el razonamiento jurídico”

 Ha sido sin duda un enorme placer conocer la enorme experiencia acumulada por este compañero nuestro, que a sus 83 años de edad, sigue en pleno ejercicio de su profesión.

 

Asociación Profesional de Juristas de Empresa  (24.05.2004)