Entrevista. Juan Pablo Nieto, Presidente de la Asociación Profesional de Juristas de Empresa

Victoria Martínez-Vares. Madrid. La Sede del Consejo General de la Abogacía es el lugar en el que tenemos nuestro encuentro. Juan Pablo Nieto, Presidente de la Asociación Profesional de Juristas de Empresa, acude a nuestra cita acompañado por algunos miembros de la Asociación que apoyan todas y cada una de sus reflexiones. Son un grupo cohesionado que cree en el proyecto que emprendieron hace ya más de diez años.

Pregunta. ¿Cuál es el perfil de la abogacía de empresa?, ¿En qué momento se encuentra la especialidad?.

Respuesta. Las empresas, con la globalización y con la expansión de los mercados, necesita hoy un perfil de abogado que no tiene nada que ver con el que buscaban hace veinte años. La abogacía de empresa como la entendemos ahora es un invento de hace diez años y tiene unas peculiaridades que antes no existían. En primer lugar, tenemos dedicación exclusiva a la empresa, algo que ha supuesto un cambio tremendo en la vida profesional. Y segundo, estamos implicados en el negocio. La empresa necesita abogados que ayuden a construir el negocio, a diseñar los productos y los servicios. El jurista está presente, incluso, cuando no hay que prevenir ningún problema. Esto está configurando la nueva manera de entender la especialidad y de ahí se derivan también nuestras preocupaciones.

P. Por tanto, ¿es la calidad jurídica un elemento estratégico para las empresas?

R. Sin ninguna duda. Tradicionalmente se decía que el empresario asumía riesgos y sólo se pensaba en los económicos. Hoy el empresario asume, además, riesgos legales, porque el mundo legal tiene mucho impacto en todos los negocios. La calidad jurídica es importante y el empresario lo ha asumido. Esto es ya una realidad que funciona.

Juan Pablo Nieto. /Sara Sánchez

P. ¿Participa el abogado de empresa en la toma de decisiones?

R. Ninguna empresa toma una decisión medianamente seria sin un informe legal por medio. Además, como política jurídica preventiva, la toma de decisiones se fundamenta siempre en el informe jurídico del abogado.

P. ¿Es rentable para la empresa contar con abogados en plantilla?

R. Absolutamente. Tanto es así, que no hay que convencerles. El abogado aporta a la empresa valor cuantificable por las operaciones en las que interviene. Esto la empresa lo sabe y, hoy día. ya mide lo que puedes ahorrar o el beneficio que le puedes proporcionar con un buen asesoramiento. Sin embargo, lo que de verdad aportamos a la empresa es intangible aún. El reto está en terminar de definir o hacer más presente lo intangible, es decir, la seguridad jurídica, la estabilidad en los negocios; algo que resulta muy útil para la economía. Una acción mercantil no puede estar sometida a un riesgo legal que no suficientemente bien estudiado. Cuando el empresario sabe que tiene abogados en la casa está mas seguro en todo, en las operaciones que van a la cuenta de resultados y las que no yendo a ella, depende de ellas el futuro de la empresa. Esto ya se sabe, y por eso tenemos un nivel de aceptación importante en las empresas.

P. Aún con todo, las empresas siguen recurriendo a despachos de abogados externos, ¿no es asi?.

R. El sistema siempre es mixto. Las empresas necesitan una asesoría interna, cercana al negocio pero, al mismo tiempo, tiene que recurrir al mercado de la abogacía todos los días. Es imprescindible.

P. ¿Qué asuntos se quedan en casa y cuales se externalizan?

R. Esto, generalmente, depende de la empresa. La tendencia que nos gusta a nosotros es que los conflictos legales cercanos al núcleo de negocio se lleven desde dentro, porque conocemos lo que quiere el negocio, los problemas de hoy pero también los del año que viene, tenemos una especialidad sobre el cliente, lo conocemos desde varias perspectivas, tenemos información de la industria y del servicio en el que actúa nuestro negocio. Los asuntos complejos se llevan tanto interna como externamente pero, como acabo de explicar, somos partidarios de que su dirección recaiga en los juristas de empresa.

P. ¿Son las grandes empresas las que cuentan con abogados en plantilla o también las pequeñas los tienen?.

R. Esto tiene más que ver con el tipo de actividad que genera que con el tamaño de la empresa, Si el sector en el que operas tiene un fuerte impacto legal necesitas un abogado en la plantilla.

P. ¿Qué tipo de formación necesita un jurista de empresa?

R. Se dice que una formación mercantil y societaria, pero algunos tenemos la idea de que la empresa sigue siendo el reino del generalista, que es un perfil de abogado que está en desuso y que incluso se ha visto como algo peyorativo. La compañía es uno de los pocos espacios que quedan como un paraíso para el generalista porque te especializa el negocio. Y lo hace en civil, en penal, en laboral, pero del negocio. Además, una buena formación general en derecho, te da visión, perspectiva y sentido estratégico que, en el fondo, es lo que le gusta a las empresas, que entres en la estrategia.

P. Una de vuestras reivindicaciones es que el despacho del abogado de empresa esté sujeto a la confidencialidad de las relaciones cliente-abogado, ¿en qué punto nos encontramos?.

R. Éste es un tema legalmente muy preocupante porque no está definido. La jurisprudencia europea al respecto ha sido contradictoria en muchas ocasiones. Es un asunto aún por definir. El hecho de que España no se haya lanzado al debate es una ventaja porque ahora podemos llegar muy fuertes a la discusión. Ya manejamos todos los argumentos y sabemos que, definitivamente, la garantía de la confidencialidad de las relaciones abogado-cliente también afecta a la empresa. El despacho de un jurista de empresa no es una dependencia más de la industria. Es el área de trabajo de un profesional que está sometido a un fuerte código deontológico. Nosotros no pedimos la confidencialidad del despacho del abogado de empresa como un privilegio, sino como una garantía que avalamos con un código deontológico que es eficaz.

P. ¿Existe un código deontológico exclusivo del abogado de empresa?

R. No, pero nuestro objetivo es terminar de cerrar un código propio de la especialidad promovido por la asociación. Habrá que ser muy valientes a la hora de hacerlo y, posteriormente, cumplirlo. Este es un punto en el que va a haber que incidir de ahora en adelante, configurar una deontología específica del jurista de empresa que se encuentra sometido a una doble disciplina, la de la abogacía y la del cliente. Necesitamos una deontología específica que garantice la independencia de criterio del jurista, para que el derecho tenga el sentido que debe tener en una sociedad, no solamente como una especie de situación de ventaja.

 

Orgulloso de ser un abogado de parte

Juan Pablo Nieto Mengotti es el presidente de la Asociación Profesional  Juristas de Empresa la primera que se creó en España de abogados con contrato de trabajo. Una novedad para un país en el que la abogacía siempre se ha considerado una profesión liberal. Defiende a capa y espada la especialidad de abogado de empresa, de quien dice que tiene que tener una actitud de empatizar con el cliente. "Nosotros no somos jueces del cliente, sino abogados de parte y debemos estar orgullosos de serlo", asegura. Explica que esto no significa  que se esté equivocado, ni lejos de la verdad, sino que "actúas con transparencia desde una posición determinada de derechos y de intereses, defendiendo a tu cliente con las armas que te da la Ley y con el mejor consejo que creas que debes darle".