La ASOCIACIÓN PROFESIONAL DE JURISTAS DE EMPRESA nace el 9 de junio de 1997 consciente de ser la primera Asociación Profesional de Abogados constituida en España, en términos estrictamente técnico-jurídicos: la primera que agrupa exclusivamente a abogados con contrato de trabajo, al servicio de empresas que operan en los diversos mercados.

           Desde tiempo atrás se venían hablando, y esto continúa, de la especialidad de los Abogados de empresa. Pero este debate no ha pasado nunca de la superficie. La APJE ha tratado la cuestión en su raíz -asumiendo con ello un camino crítico-, es decir, discerniendo la actividad de aquellos Abogados que se dedican a asesorar a las empresas (¿la mayoría?), de la de quienes tienen un vínculo laboral permanente en el seno de la propia empresa. Son dos enfoques bien diferentes, que hay que abordar con valor, es decir, sin artificios.

          No todo aquel que se dedica al Derecho de la empresa es un jurista de empresa. El Jurista de empresa vive dentro de la empresa, la asesora y defiende como "único cliente", según expresión que utilizó significativamente el Decano Pedrol Rius.

          Así, sin equívocos, los Juristas de Empresas pretendemos vincular nuestra especialidad con la abogacía, en su mejor concepción.

          Nuestra especialidad es una cuestión de hecho, indiscutible, con un sentido propio muy relevante para los que la vivimos día a día.

          Pretendemos los Juristas de Empresas vivir asociados en el contexto de la abogacía española, para mejorarla sin duda. La abogacía institucional no llega -ya no puede hacerlo- al seno de las empresas. Allí estamos nosotros, es la función propia del Abogado y del Jurista, con nuestra peculiar formación y nuestros criterios. Razonando en Derecho, articulando soluciones y compromisos, construyendo fórmulas de actuación. Defendiendo.

          Pero sólo los Juristas de Empresas sabemos los problemas y necesidades de esta actividad. Esto nos obliga a pronunciarnos sobre los aspectos jurídicos y profesionales que nos salen al paso.

          Tenemos un doble propósito: primeramente prestigiar la especialidad mediante fórmulas de autoexigencia, prestigiarla tanto dentro de la empresa como fuera. Y en segundo lugar, proponer y articular soluciones legales a los conflictos de nuestro entorno. Son dos fines claros y difíciles.

          El medio es la actividad estable derivada del propio conocimiento que da el mero asociacionismo y el constante entendimiento con las instituciones de la abogacía española, sea cual sea su nivel.